Las STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son una tendencia al alza en los primeros años de educación de las más pequeñas. Las STEM tienen un significado muy importante, un objetivo detrás de estas cuatro áreas de aprendizaje distintas. El aprendizaje STEM con recursos permite a las niñas explorar, construir y compartir su comprensión por el mundo que les rodea, mientras que los aspectos más lúdicos de esos recursos las mantienen motivadas a seguir aprendiendo.

Cada año, el conocimiento se duplica, y la información adquirida en la educación formal es obsoleta a los dos años. México requiere de generaciones que satisfagan empleos del futuro. Las ciencias de la computación son la nueva alfabetización. La posibilidad de aprender a pensar según su lógica desde edades tempranas es un derecho humano.

Un enfoque STEM no sólo promueve el gusto por la ciencia, sino que fomenta el interés sobre ciertos temas, invita a la exploración, a la reflexión y a que se apliquen los conocimientos adquiridos. Esto, sin dejar a un lado el trabajo colaborativo y el respeto por las ideas del resto de los compañeras.

Entre las habilidades que ofrecen las actividades con enfoque STEM están el pensamiento crítico y una mejor comprensión de los problemas. Además se desarrollan conocimientos, habilidades, aptitudes y valores. Es una construcción social del conocimiento, y eso implica colaboración y respeto por las ideas de los demás, que son elementos clave para una sociedad, no sólo es para formar ingenieras.

¿Qué aprenden  las niñas cuando aprenden computación y cuando entran en el mundo de la programación?

  1. Comienzan a entender la tecnología que utilizan y eso favorece a que se constituyan en usuarias críticas y responsables. Adquieren la alfabetización necesaria en el mundo conectado tanto en el plano personal, lo social, de estudios  y laboral. Esto a su vez favorece la inclusión social, reduce la brecha digital y provee mejores oportunidades de inserción laboral. El conocimiento de las ciencias de la computación y el pensamiento algorítmico, son un componente crítico de la alfabetización del siglo XXI.
  2. Se constituyen en productoras activas de información y no sólo consumidoras de entretenimiento online. Son capaces de crear y producir tecnología ellas mismas y desde edades tempranas y eso les permite expresarse, participar con sus ideas y “escribir” en variedad de formatos tales como historias interactivas, juegos, animaciones, música y simulaciones.
  3. Analizan problemas y los deconstruyen para encontrar soluciones, piensan en secuencias lógicas y aprenden a utilizar un lenguaje preciso para dar instrucciones.  
  4. Habilidades de matemática, lógica y otras áreas curriculares como comprensión lectora y lenguaje y escritura.

Existe una brecha de género que actualmente ubica a las niñas en peores condiciones que los varones para aprovechar y participar de los avances de la ciencia y la tecnología. Según indican, las principales razones son cinco: “la discriminación de las mujeres en estos ámbitos, los estereotipos de género, la socialización de género, el bajo autoconcepto de habilidad de las mujeres respecto a esas áreas y el escaso valor e interés que esas carreras tienen para las mujeres”.

Junto con ellas, tienen especial incidencia los entornos familiar, escolar y social en el que se mueven las niñas. En este sentido, las escuelas funcionan como contextos primarios en los que el grupo de iguales y el profesorado refuerzan las conductas y actitudes de género, estimulando en muchas ocasiones los sesgos de género en las aulas”.

Pero también los medios de comunicación (televisión, cine, videojuegos, series, documentales, publicidad, dibujos, cómics,…) y los propios libros de texto transmiten imágenes preconcebidas, donde poco o ningún protagonismo se da a las mujeres inventoras, científicas e ingenieras (cuántas conocemos, a parte de Marie Curie). Y, si se hace, es a través de estereotipos muy evidentes. Así, los profesionales STEM tienen una imagen de “personas agresivas, poco empáticas e incluso antisociales”, es más, la imagen que tenemos de ellos es de frikis inteligentes.Las niñas y los niños tienen el mismo interés en STEM cuando son pequeños pero, entre los 9 y 15 años las niñas pierden el interés.

¿Por qué es importante la inclusión de género en carreras STEM? Aquí hay algunos datos:

  • En el mundo, el 97% del sector tecnológico está liderado por hombres.
  • Sólo seis CEOs de las 100 empresas más grandes de tecnología son mujeres.
  • En México, casi la mitad de los estudiantes universitarios son mujeres, sin embargo tan solo 15% de ellas se encuentran estudiando una carrera de ingeniería.
  • Las mujeres constituyen sólo un 28% de los investigadores existentes en el mundo.

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